sábado, 15 de septiembre de 2007

Era cuestión de tiempo...

Era solo esperar el momento para que la actual televisión evidenciara la falta de coherencia y respeto al televidente. Uno de los programas líderes de Telefé, "Gran Hermano" fue el primero mostrar la falta de códigos de la TV actual (pronto caerá Showmatch y sus negocios para promover artistas para el teatro de Don Gerardo y prostitutas V.I.P., no desesperen..)
En este caso, la jefa del gabinete de Psicólogos de GH se apartó del programa y realizó gravísimas denuncias que podrían dañar al formato de por vida (por lo menos en nuestro país).
El estado mental de algunos participantes era crítico, y las autoridades del programa y canal obviaron sus diagnósticos pudiendo provocar verdaderos trastornos a los participantes del reality (si juntamos las 6 ediciones encontrarán personajes que obviamente reflejan esto, como fué Marcelo Corazza, el depresivo Roberto Parra, el adicto y ahora productor Gaston Trezeguet, Tamara Paganini, Eduardo quien sabe cuanto del GH2, la intrusa Nadia Epstein, Nino Dolce, etc, etc.).
Fragmentos de la nota de la Psicóloga en cuestión, María Inés Chávez Paz, a continuación:

Un participante de Gran Hermano sufrió un brote psicótico, con alucinaciones. Otro, famoso, pedía a gritos "las pastis, las pastis" que le permitieran soportar el rigor del encierro mientras se daba su cabeza contra la pared de utilería. Una joven contabilizó al menos cuatro intentos de suicidio, antes y después de su aislamiento frente a millones de personas. Y otro de los aspirantes a estrella terminó internado en una clínica para rehabilitarse del alcohol.

Hasta ahora, estas situaciones de desequilibrio mental eran sólo anécdotas desafortunadas. Hasta que apareció la primera gran arrepentida de Gran Hermano. María Ines Chaves Paz, jefa del equipo de psicólogos de Telefe durante las versiones 1 y 2 del Big Brother local, denunció lo que ocurría detrás de escena.

La psicóloga reveló ante la Justicia que a la casa más pública del país ingresaron personas vulnerables, que no estaban en condiciones emocionales de afrontar el ostracismo y cuya participación había desaconsejado expresamente. También acusó al canal, que por contrato se reservaba la última palabra en el proceso de selección, de haber ignorado esta opinión autorizada y que, una vez empezado el show, no siempre se satisfacían los reclamos de atención terapéutica realizados por los participantes. Acusaciones todas que fueron rechazadas por las autoridades del canal.

Fuente: Revista Noticias, Año XXIII, Nº 1603. 15/09/2007

3 comentarios:

Anónimo dijo...

cabeza: la palabra fe va sin acento. todos los monosílabos se escriben sin acento, a excepción de algunas como té (la infusión)

Lucas Tenllado dijo...

Agradezco la aclaración pero no escribí nunca la palabra "fe".

Anónimo dijo...

Me gusto leerlo, coincido en todo